Déjame contarte sobre la leche - parte 2


Déjame contarte sobre la leche - parte 2 


Existe una gran controversia actualmente sobre si la leche es buena o mala para la salud. Estos últimos denotan mucho sus efectos negativos, inclusive señalando que "el ser humano es el único ser vivo que sigue consumiendo leche luego de la etapa de lactancia". 

Entonces, ¿consumir leche es bueno o malo? Veamos que dice la ciencia al respecto. Por suerte, el año pasado salió un artículo en la New England Journal of Medicine (1) donde está muy bien resumido las características más importantes del consumo de leche. Les comentaré lo que dice esta revisión, y a su vez, cosas que no se han mencionado les agregaré lo que dicen otros estudios al respecto. 

Leche y el factor de crecimiento insulínico tipo 1

Para aumentar la producción de leche, las vacas han sido criadas para producir el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IFG-I). 

A diferencia de las otras hormonas, que tienen un blanco específico, el efecto de la GH es a nivel sistémico, pero antes de que pueda llegar a todo el cuerpo pasa por el hígado para que esta hormona se metaboliza para convertirse en somatomedina C o factor de crecimiento insulínico tipo 1, cuya acción es anabólica. La GH recrea su acción biológica en IGF-1. ¿Por qué la necesidad de este cambio a nivel hepático? Porque ello permite que la hormona (ahora como IGF-1) prolongue más su tiempo de vida media (de minutos a que dure horas). Por lo tanto, que claro que la que cumple las funciones sistémicas propiamente es la IGF-1. 

La evidencia apoya a la plausibilidad. Justamente, una revisión sistemática encontró que un consumo diario de leche produce un incremento de los valores de IGF-1 en la sangre (2). 

Sin embargo, algunos estudios han señalado una asociación entre la presencia de cáncer y niveles incrementados de IGF-1 (3,4). Entonces, ¿la leche puede causar cáncer? Lo veremos mas adelante.

Crecimiento y desarrollo

El propósito del consumo de leche en niños, es principalmente para aumentar el crecimiento. Varios estudios soportan este objetivo (5,6). 

La primera razón, es que gran parte de los efectos estimulantes del crecimiento de la leche se producen a través de la estimulación de la presencia del IGF-1. La segunda razón es por su gran carga de proteínas (5). Justamente, la leucina activa específicamente la vía de la diana de la rapamicina en mamíferos (mTOR), que promueve la replicación celular e inhibe la apoptosis. Esto nos interesa a nivel óseo. 

¿Es necesario que el infante consuma leche para crecer? Realmente no. Se puede lograr un crecimiento y desarrollo idóneo para el niño si se tiene cuidado con la calidad de la dieta, siempre teniendo cuidado con los niveles de B12 o vitamina D.

Salud ósea y riesgo de fractura

Una taza de leche (240 ml) contiene casi el 30 por ciento del requerimiento diario de calcio para adultos. La leche también contiene potasio y magnesio. De esa forma, tenemos un hueso fuerte y evitamos fracturas patológicas. Sin embargo, de manera paradójica, los países con la mayor ingesta de leche y calcio tienden a tener las tasas más altas de fracturas de cadera. Obviamente no se está diciendo que esta relación sea causal, pero es algo que es importante tomar en cuenta y llama la atención. 

No existe evidencia a la fecha que evidencia de que se necesite una alta ingesta de calcio durante la infancia para servir como un "banco" de calcio durante toda la vida. 

Realmente, existe umbral bastante bajo para la ingesta de calcio, por encima del cual una ingesta mayor tiene poco efecto adicional sobre la mineralización ósea. 

En un estudio que se realizó en adolescentes, por cada toma de un vaso de leche adicional consumido por día, aumentó el riesgo de fractura durante la adultez. 

¿El consumo de leche previene la fractura de caderas? Una revisión sistemática publicada hace poco, nos demuestra que no existe asociación entre una mayor ingesta de productos lácteos con un menor riesgo de osteoporosis y fractura de cadera. 

Entones, ¿es necesario el consumo de leche para tener los requerimientos de calcio que se necesitan diariamente? No. Con una buena alimentación estos tranquilamente pueden ser suplidos por otros alimentos. 

Leche y obesidad

No es clara la asociación entre el consumo de los diversos tipos de leche (entre los que destaca la leche semidescremada o descremada), yogurt o queso con la baja de peso. 

Si bien es cierto que el consumo de yogurt se encuentra respaldado por su contenido de probióticos, los cuales son beneficiosos para la flora intestinal, quien a su vez es utilizado para la prevención y reducción de peso, aun se necesitan hacer estudios al respecto, pues puede existir cierta confusión en quienes consumen mayor cantidad de yogurt tiene mejor estilo de vida. 

Paradójicamente, se ha encontrado que, en niños que consumen leche entera o semidescremada, han desarrollado menos obesidad que los niños que consumían leche descremada (casi nulo en grasa). 

En resumen, el consumo de leche en general no ayuda en la reducción de peso, ni tampoco evita que el paciente suba de peso. Ello depende de otros factores en la alimentación. A su vez, la leche descremada no ha demostrado ser más útil que el resto en cuanto la presencia o no de obesidad. 

No obstante, el consumo de yogurt natural si necesita mayores estudios al respecto, para ver sus efectos beneficiosos (o no) a largo plazo. 

Enfermedad cardiovascular y lípidos

La leche tiene un alto contenido de potasio. Por mecanismo bioquímico podría ayudar en reducción de la presión arterial. Sin embargo, las investigaciones que han estudiado esta asociación no han encontrado nada con claridad. 

En algunos estudios donde han hecho seguimiento a los pacientes durante un tiempo, ni la leche entera ni la leche baja en grasa se han asociado claramente con la incidencia o la mortalidad asociada con enfermedades coronarias o accidentes cerebrovasculares. 

Para las personas que viven en países de bajos ingresos donde las dietas son muy ricas en almidón, la ingesta moderada de productos lácteos puede reducir las enfermedades cardiovasculares al proporcionar valor nutricional y reducir la carga glucémica. Por lo tanto, se debe individualizar en el paciente. 

Diabetes

Dentro de la fisiopatología de la diabetes mellitus tipo 1 (DM), existe la hipótesis que factores disparadores, como la la betalactoglobulina, albúmina y alfacaseína, compuestos de la leche de vaca, pueden iniciar un proceso autoinmune inflamatorio caracterizado por la presencia de autoanticuerpos y el inicio de la insulitis. Sin embargo, hasta ahora esta asociación no es clara. 

No es claro hasta el momento que el consumo de leche produzca una reducción importante de la incidencia de diabetes mellitus tipo 2. Sin embargo, que el consumir leche reemplace a otros hábitos no saludables como beber jugos o bebidas industrializadas puede generar un efecto importante. 

Leche y cáncer

En estudios de cohortes prospectivos, el consumo de leche se asocia más consistentemente con un mayor riesgo de cáncer de próstata, especialmente formas agresivas o mortales, pero no con un mayor riesgo de cáncer de mama. 

Por el contrario, en los metaanálisis y los análisis combinados de los datos primarios, el consumo de leche se asoció inversamente con el riesgo de cáncer colorrectal, debido potencialmente a su alto contenido de calcio. 

Sin embargo, se deben considerar que la asociación encontrada en ambos estudios no refleja necesariamente causalidad. 

Conclusiones

Lo que, si es claro, es que el consumo de leche no es necesario para tener una vida plena y saludable. Los que dicen que se debe consumir leche obligatoriamente por su alto contenido de calcio están errados. ¿La leche es dañina? No se sabe a ciencia cierta tampoco. Como dije una vez, los extremos son malos. 

¿Quieres consumir leche? Puedes hacerlo, pero considera adquirir productos lácteos naturales. Lamentablemente, la leche se vende muchas veces combinado con azucares y otros productos dañinos para la salud. Eso definitivamente debe dejar de consumirse. 

Si piensas que necesitas consumir leche porque piensas o te falta calcio, no tomes esa clase de decisiones apresuradas, y mejor habla con tu nutricionista/Nutriólogo. 

Eso es todo por ahora. Nos vemos en el siguiente post 

Esta historia continuará...

Referencias bibliográficas

  1. Willett WC, Ludwig DS. Milk and Health. N Engl J Med. 2020;382(7):644–54.
  2. Qin L-Q, He K, Xu J-Y. Milk consumption and circulating insulin-like growth factor-I level: a systematic literature review. Int J Food Sci Nutr. 2009;60 Suppl 7:330–40.
  3. Key TJ. Diet, insulin-like growth factor-1 and cancer risk. Proc Nutr Soc. 2011;1–4.
  4. Schernhammer ES, Holly JM, Pollak MN, Hankinson SE. Circulating levels of insulin-like growth factors, their binding proteins, and breast cancer risk. Cancer Epidemiol Biomark Prev Publ Am Assoc Cancer Res Cosponsored Am Soc Prev Oncol. 2005;14(3):699–704.
  5. Hoppe C, Mølgaard C, Michaelsen KF. Cow’s milk and linear growth in industrialized and developing countries. Annu Rev Nutr. 2006;26:131–73.
  6. Duan Y, Pang X, Yang Z, Wang J, Jiang S, Bi Y, et al. Association between Dairy Intake and Linear Growth in Chinese Pre-School Children. Nutrients. 2020;12(9). 

Comentarios

  1. Interesante revisión Víctor. Felicidades!
    Puedes detallar un poco sobre el hecho que los pacientes con enfermedad hepatica no deben consumir aminoácidos ramificados. Tema aparte me interesaría saber qué opinas sobre la dieta hipograsa en postcolecistectomizados. Un abrazo!

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